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DE RELATOS EROTICOS
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Curiosa
historia bisexual ( Cap 2 )
Dos
bisexuales conectados a través de una amiga descubren el placer
juntos.
He dejado encima de la tele una revista porno gay, para que la vea
y además vacía para que se cosque que está puesta
en el vídeo. Sé que la vé, pero no me dice nada.
Empezamos a hablar de trabajo, y luego de generalidades varias. Esto
se alarga demasiado ¿Cómo hago para sacar el tema? Luisa
es la clave. Le saco el tema y empezamos a hablar de ella, de su desfachatez
deliciosa y su manera de vivir la sexualidad. Vamos profundizando
más y más en el tema y le cuento que Luisa y yo nos
llamamos varias veces por semana para masturbarnos juntos. ¿Y
qué os contáis? Nuestras aventuras ¿Te ha hablado
de mí? Pues claro, varias veces. Parece que está a punto
y entonces: ¿Te masturbas mucho? Joder, ahora sí. Me
lo ha puesto a tiro, voy p’allá. Si mucho, me encanta
masturbarme viendo películas. Si ya he visto que tienes una
allí. Justo la estaba viendo cuando has llamado tú.
Ah si? Si. A ti te gustan las pelis porno no? ¿Cómo
lo sabes? Luisa me lo cuenta todo. Pues si, me gustan mucho. Ponla
si quieres, si la estabas viendo. Pongo la peli. Como supondréis
la escena estaba hiperpreparada. Era una de tres tíos que hacían
lucha libre en pelotas en un gimnasio y a medida que avanza la lucha
se les va poniendo morcillona y acaban duchándose juntos y
follando en la ducha. Se hace un silencio largo y Paco me dice. ¿Aquí
sólo salen tíos? Claro, no te había avisado.
Si. Tengo de tías ¿La cambio? No no. A mi me dan mucho
morbo. A mi también. Seguimos viendo la peli. Las pollas están
duras y la mías está que se sale de la bragueta. ¿y
tú como sabes que me gustan las porno? Bueno, Luisa me lo contó.
Que te haces muchas pajas viéndolas. ¿Tú no?
Joder claro. ¿Qué te crees que hacía cuando la
estaba viendo y has llegado tú? Mmmm, ya veo (y me mira el
paquete y se lanza él) Oye, pues ya que nos follamos la misma
tía y hay confianza, yo me estoy haciendo cachondo. No me digas
nada. Bragueta abajo y cada uno saca su polla. Guau!!! Era enorme!!!
Blanca y operada, y estaba ya muy dura. Este está más
cachondo que yo!!! Empezamos a menearla mientras en la pantalla los
tíos seguían follando. Ya estaba en el tema y se lo
suelto. Bueno, Luisa me contó algo más de ti. ¿Qué?
Que una vez la llamaste mientras un tío te la chupaba. ¡Que
cabrona! ¡La voy a matar! No seas cabrón, seguro que
ella te ha contado cosas de mí. No te creas. Venga dilo. Bueno
si, algo sí. ¿Qué? Que te gusta hacértelo
con tíos de vez en cuando. Pues si mira, no te ha engañado
¿Me dejas? Le cojo la polla y empiezo a moverla. Pues claro
Empecé a menear ese enoooorme rabo. Dios santo! Que pollón.
Arriba y abajo. Era gorda, no me cabía en la mano, aquello
no era normal. Tronco, yo tengo calor. Yo también. Sin decirnos
nada nos levantamos del sofá y nos desnudamos. Creía
que me iba a correr viendo ese cuerpo delgado pero esbelto. Me estaba
poniendo a mil. Paco se estaba desnunando para mi!!!!. Nos volvimos
a sentar. Con la derecha se la hacía a él y con la izquierda
a mí. No pude más y le dije. ¿Te importa que
te la chupe? En buena hora. Me dejó claro. Lo que no sabía
es que eso casí no me cabía en la boca. Empecé
con el glande y cuando me la metí más el empezó
a gemir. Coge el teléfono y llama a Luisa. Así lo hizo.
Mientras yo me peleaba para ponerme lo máximo posible en mi
boca de aquella polla llamó a Luisa. Hola Luisa, tu amigo me
la está chupando. Tal como se lo decía a el le temblaba
la voz. Estaba disfrutando como un cabrón de la situación.
Y yo no paraba. Venga a chupar y a mover la mano porque mucha parte
de su polla no me cabía en la boca y tenía que hacer
un buen trabajo. Luisa se masturbaba en su habitación como
una loca. Colgó y me levantó la cabeza. Me llevó
al dormitorio y se tendió en la cama boca abajo para que le
diera un masaje. Me senté en su culo, el trabajé la
espalda y poco a poco fui bajando. Cuando llegúe a su culo
me senté sobre sus piernas y empecé sobarle las nalgas
y abrírselas. Cómemelo. Dicho y hecho. Saqué
mi lengua, abri sus nalgas y empecé lamerle el ojete y a meterle
la lengua a lavez. Mi polla se salía y la suya tambié.
Se dio la vuelta y me dejó ver otra vez todo su inmenso rabo.
Se lo volví a comer hasta que me dijo. Júrame que no
le contarás a Luisa lo que va a pasar ahora. Ok. Me tendió
en la cama con un golpe y se bajó hasta mi rabo. Empezó
a hacerme una paja y yo creí morir. Y me morí cuando
¡¡Bajó su cabeza hasta mi rabo y me lo empezó
a comer!! El famoso Paco también era un comepollas como yo.
Estaba de rodillas y yo tendido en la cama y yo mirando todo su cuerpo
desnudo y precioso. Para, para. Y no paró. Sacó su boca
y me corri en su mano mientras él seguía meneándola.
Creo que en mi vida he hechado tanta leche. El se quedó de
rodillas mirándome y empezó a meneárlse. No puede
más y me lancé sobre su polla. Chupé y chupé
hasta que se corrió en mi boca… Uau, nunca había
hecho eso y … me encantó. Me tragué toda su leche
y caí rendido. Quedamos los dos tirados en la cama un buen
rato hablando de lo guay que había sido. Luego nos vestimos,
bueno, nos pusimos los slips y charlamos un rato sobre nuestra vida
sexual. Le conté alguna de mis historias con hombres y volvió
a ponerse caliente ¡Qué maquina! Le toqué la polla
por encima del slip (estábamos en el sofá) y se lo comí
sin quitárselo durante un buen rato. Al fin le bajé
el pantalón y se la volví a comer. Le sabía a
leche y estaba durísima. El tío gemía y gemía
y se volvío a correr, aunque esta vez no me la comí,
se lo hice con la mano porque me hacía ilusión verlo
¡¡Qué espectáculo!! Luego nos vestimos y
se fue para su casa, su novia le estaba esperando. Seguro que esa
noche no follaron, venía seco. En cuanto se fue, llamé
a Luisa. Se lo conté a todo. Ella tuvo dos orgasmos, yo uno.