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Amigas
y amantes ( Cap 2 )
Sus
tetas parecían esculpidas, eran una maravilla de la naturaleza,
solo deseaba posar mis labios en ellas y besarlas una por una, concentrándome
en cada pezón, pasar mis manos por su piel desnuda y acariciarla
como si fuera terciopelo.
Ya afuera ella me tomó de la mano y me guió hasta la
parte trasera del local. Allí había un pequeño
parque poco iluminado por donde no pasaba casi nadie a esa hora. Casi…
Lorena tomó la iniciativa todo el tiempo y eso me gustó
para ser la primera vez que estábamos juntas, ya tendría
tiempo para reivindicarme con ella. Me recostó contra un árbol
y comenzó a besarme el cuello suavemente mientras me cogía
ambas tetas sin reparo alguno. Yo me desinhibí un poco y bajé
mis manos por su hermosa espalda desnuda hasta llegar al pantaloncito.
No me detuve allí y metí ambas manos dentro del mismo
apretándole las nalgas y pegando su pubis al mío. Cuando
esto ocurrió ambas soltamos un pequeño gemido y nuestras
bocas se juntaron ansiosas. Continuamos tocándonos por encima
de la ropa y moviendo nuestras caderas sin dejar de besarnos. Duramos
así por espacio de unos diez minutos hasta que fuimos interrumpidas
por el hombre del bar, el que nos estuvo observando. Con un movimiento
de cabeza que no daba lugar a dudas nos obligó a subirnos a
su coche y a acurrucarnos en la parte trasera. Cualquier otra mujer
en nuestro lugar habría gritado o pataleado pero nosotras estábamos
tan calientes por nuestros toqueteos y por la conversación
que habíamos tenido previamente que no pusimos ningún
reparo. Al contrario, en el interior del vehículo no dejamos
de acariciarnos excitadas aún mas por el peligro que corríamos.
Minutos después el hombre parqueaba en un motel de las afueras
de la ciudad y nos ordenaba bajar. En este momento lo observé
un poco mejor… moreno, de ojos marrones, no sobresalía
por su estatura ni por ser muy atractivo pero si por su virilidad.
Lorena y yo temblábamos un poco a pesar que estaba ocurriendo
algo que ambas deseábamos desde tiempo atrás. El hombre
nos condujo hasta una habitación donde nos hizo entrar y cerró
la puerta tras de sí. Nos ordenó desvestirnos cosa que
hicimos sin demora. Observó con deleite que Lorena no llevaba
ropa interior y yo apenas unas diminutas bragas las cuales cayeron
al suelo al lado del vestidito. El se desvistió también
pero se sentó en un sillón, no se abalanzó sobre
ninguna como pensé inicialmente. Aparentemente no estaba armado
y eso me tranquilizó. Ajenas al hombre que nos miraba y ordenaba
desde el sillón con Lorena nos dedicamos a contemplar nuestros
cuerpos desnudos. Sus tetas parecían esculpidas, eran una maravilla
de la naturaleza, solo deseaba posar mis labios en ellas y besarlas
una por una, concentrándome en cada pezón, pasar mis
manos por su piel desnuda y acariciarla como si fuera terciopelo.
Juntamos nuestros cuerpos y nuestros pezones se tocaron. El hombre
apenas tuvo que ordenarnos hacer algo pues nosotras estábamos
más que listas para recorrer el cuerpo de la otra por completo.
Nos acostamos una encima de la otra haciendo el 69. Lorena llevaba
su chochito afeitado, con una pequeña mata de pelo encima de
la cueva. Yo lo tenía completamente salvaje y natural, peludito
pero suave. Sin demora comenzamos a comernos el chocho mutuamente
empleando para ello nuestra lengua y abundante saliva. No puedo precisar
que me excitaba más, si probar el rico chocho de Lorena o lo
que ella me estaba haciendo en el mío o el sentirme observada
por el desconocido que tenía la polla a punto de reventar y
se la meneaba en el sillón. Mi lengua se enredaba en la pequeña
mata de pelo castaño del chocho de mi amiga y sus abundantes
fluidos me tenían completamente empapada. Con ambas manos la
tenía cogida por las caderas para acercarla mas a mi. Ella
por su parte me lamía sin tregua metiendo su lengua lo mas
posible dentro de mi cueva y halándome los labios vaginales
con los suyos. De repente Lorena que estaba encima levantó
su carita untada de mis fluidos y le dijo al fulano que si no quería
unirse a la fiesta, que si solo pensaba observar, que si había
tenido agallas para traernos a ambas "a la fuerza" pero
no para darnos pija a las dos por todos nuestros orificios hasta que
pidiéramos clemencia. El ni corto ni perezoso se acercó
a Lorena por detrás y sin contemplación alguna le clavó
la polla por el culo pensando con esto darle un pequeño escarmiento,
pero que va… esta pequeña puta tenía el culo mas
que acostumbrado a que le dieran todo el clavo posible, es mas, le
encantaba el sexo anal. Yo continuaba debajo de Lorena y ante mis
ojos tenía un bello espectáculo, su cuquita completamente
abierta, húmeda y sonrosada y su culito embestido por una verga
de mediano tamaño, gordita y venosa. Las bolas del hombre casi
chocaban contra mi cara momento en el cual aprovechaba para darle
unos cuantos lametones, sin descuidar ni un centímetro de la
rajita de Lorena. Entre el desconocido y yo logramos hacerla correr
un par de veces entre gemidos y suspiros entrecortados y el hombre
no se quedó atrás pues se corrió en el culo de
Lorena para su deleite y al ir sacando la verga se iban escurriendo
unas cuantas gotitas de semen que caían en mi boca completamente
abierta. No bien ella se hubo despegado de la verga del tipo se volteó
y se la lamió agradecida hasta que se la dejó limpia
y reluciente y minutos después lista de nuevo para la acción.
Esta vez me tocó a mi disfrutar un poco mas de la polla del
individuo pues cuando la tuvo completamente tiesa se acercó
a mi.
Continuara...