INDICE
DE RELATOS EROTICOS
•
Relatos
• Cuentos
XXX • Literatura
erotica • Narraciones
• Cuentos
porno • Historias
de sexo
Sexo
a cuatro
Como
se disfruta despues de un dia de fiesta...
Como cada sábado nos disponíamos a salir de fiesta.
Cómo siempre no teníamos ningún sitio a donde
ir hasta que una llamada de última hora nos convenció
para ir a un rave (fiesta clandestina). Estábamos en mi casa,
ya que mis padres estaban de viaje y habíamos montado una cena
con otra pareja con la que ibámos a salir, Eric y Núria.
Mi novio, Andreu propuso meternos una raya de cocaïna, y por
supuesto nadie le hizo ascos. La noche pintaba bien. Hacia poco que
habíamos empezado en este mundillo de la música techno
inducidos por Núria, que ya había estado en algunas
discotecas y nos había propuesto tomarnos pastillas de éxtasis.
La verdad es que cuando lo probamos nos pareció la sensación
más alucinante que habíamos experimentado nunca. La
verdad es que cuando estás en pleno subidón te sientes
libre de hacer cualquier cosa, no tienes reparos ni vergüenza
y no te importa la opinión de los demás. Por contar
una anécdota de entre las muchas que hemos vivido, la primera
vez que fuimos a una megadiscoteca acabamos echando un polvazo los
cuatro en una de las salas de la discoteca, bajo la mirada atenta
de unos cuantos mirones. Bueno, a lo que ibámos, teníamos
sitio, coca y ganas de fiesta, no necesitábamos nada más.
Cogimos el coche y nos dirijimos hacia la rave. Nada más llegar,
el ambiente nos pareció genial. Había música
por todas partes y la gente ya iba muy puesta. Decidimos, animados
por el ambiente, meternos otra raya, pero esta vez mucho mayor que
la anterior. Ya notábamos que nos iba bajando lentamente el
gusto amargo de la coca, y eso era buena señal. Empezábamos
a animarnos. Buscamos una sala que nos gustase, y allí nos
quedamos. Nuestros respectivos novios salieron en busca de pastillas,
y evidentemente, al cabo de un rato volvieron con la mercancía:
10 pastillas que esperaban entrar en nuestros cuerpos. La fiesta siguió
hasta las dos del mediodía. Aunque no es habitual sólo
nos metimos una pastilla cada uno, pero teníamos ganas de fiesta,
y antes de irnos compramos 9 más, para la noche y el día
siguiente, ya que decidimos seguir la fiesta en una casa que Eric
tiene al lado de la playa. Nuestra sorpresa, al llegar allí,
fue de impresión: la casa estaba ocupada por su hermana!!!
Y nosotros con un subidón del copón y locos por echar
un polvo. Decidimos ir a unos acantilados a esperar que se fueran.
Como no llevabámos bañadores, nos pusimos en calzoncillos
y braguitas. Como yo tenía mucho calor decidí quitarme
también la parte de arriba. Pero las calenturas apretaban,
y Núria empezó a jugar con mis pechos, cosa que hacíamos
habitualmente de broma. Pero esta vez fue diferente. Empezamos a notar
los bultos debajo de los calzoncillos de nuestros novios, cosa que
nos instaba a continuar con el juego. La verdad es que a mi me gustaba
mucho lo que me estaba haciendo Núria, así que empecé
a notarme mi rajita recién afeitada muy mojadita. Mi novio
estaba tumbado junto a Eric, y esta situación me pareció
excitante. Decidimos meternos otra pastilla para no salir de esta
situación tan agradable y alucinante a la vez. La gente nos
miraba extrañadíssima, pero como he dicho antes, no
nos importaba nada la opinión de la gente, es más nos
excitaba todavía más a continuar. Decidimos volver a
la casa, por si se habían ido. Por el trayecto Núria
y yo ibámos en la parte trasera del coche, dándonos
unos muerdos de impresión. Cuando nos parábamos en algún
semáforo, la gente alucinaba y no paraban de darse codazos
señalándonos. La verdad es que no nos reprimíamos
ni un pelo. Cuando llegamos la casa estaba por fin libre. Descargamos
el equipo de música y nos disponíamos a continuar la
fiesta. Nos metimos otra pastilla y empezamos a bailar. Hacía
mucho calor ya que las ventanas estaban cerradas para que los vecinos
no oyeran la música. Eric propuso hacer una fiesta nudista,
y no tardó en quedarse completamente desnudo, a lo que los
demás le imitamos y empezamos a quitarnos la ropa. La sensación
era fascinante. Al cabo de un rato, la pastilla empezaba a bajar,
y Núria y yo pedimos otra. Nuestros novios nos dijeron que
nos la daban a cambio de un besito de esos que les gustaban tanto.
Así que empezamos a enrollarnos. Esta vez noté que rápidamente
me ponía muy caliente, y noté que a mi amiga también
le pasaba lo mismo. Así que lo hicimos tan bien que tuvimos
nuestro premio. Entonces Eric nos retó y dijo: sí sí,
pero de aquí no pasáis! Eufóricas y calientes
por el efecto de la pastilla, Núria llevo mi mano hacia su
chochito y me dijo: notas cómo voy de mojadita? Esto me puso
muy caliente. Ella me puso su dedo en mi chochito y empezó
a moverlo. Yo la imité y en ese momento empezó a chuparme
los pezones y a tocarme los pechos apasionadamente. De repente oímos
la voz de Eric preguntando si se podía hacer una paja mientras
nos miraba. Respondimos, como pudimos porque estábamos enzarzadas
en un apasionado morreo, y le dijimos que sí. Eric y Andreu
empezaron a pajearse delante nuestro y esto nos excitaba todavía
más. Entonces los retamos a ellos y les propusimos que hicieran
alguna cosita excitante, a lo cual ellos accedieron y se fundieron
en un apasionado beso con lengua. Nosotras estábamos cachondas
perdidas y pedimos más. Eric preguntó si hacer una mamada
a un amigo era de maricones. Núria dijo que no rotundamente,
ya que si le venía en ganas nadie se lo podía reprochar.
Si nosotras lo hacíamos, porque no podían hacerlo ellos.
Eric me preguntó cómo debía hacerlo. Así
que yo cogí la poya de mi novio y empecé a enseñarle
a Eric cómo hacer una mamada. Seguidamente, se la cogió
y se la metió en la boca. Fue una sensación increíble.
Nunca me había imaginado a mi novio en tal situación,
y la verdad es que Núria y yo nos miramos y nos quedamos alucinando,
excitadísimas.
Continuara...