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Noche
de Bar ( Cap 2 ).
Mi
marido y yo nos equivocamos de bar y entramos a uno... "diferente".
La noche terminó en un caliente intercambio bisexual, mojada
y llena de sudor...
Kike se estaba engullendo su verga, metiéndoselo hasta la garganta
y sacándolo lentamente, asegurándose de brindarle Omar
el mayor placer posible. Este lo tomaba del pelo y manejaba su cabeza
como si fuera… algo con lo que pudiera pajearse la verga. Me
daban ganas de estar en su lugar, pero decidí no moverme, quería
quedarme al margen ese día. Kike le mamó la verga como
por 10 minutos, estuvo a punto de hacer acabar varias veces, pero
el se la sacaba para evitarlo, aun no le quería regalar su
semen. Luego lo puso de pié y lo besó con pasión
y furia, le gusta mi marido a rabiar. De un empujón lo tiró
sobre la cama, comenzando a meterle los dedos entre el ano, lo que
le encantaba a mi esposo. Me volteó a ver, no sé bien
en realidad que expresión tenía, pero tal parecía
que era de locura, de extrema excitación. Estaba tan caliente
que no me di ni cuenta de cuando abrí mis piernas y me puse
a acariciar mi clítoris y mis senos sobre le vestido. Estaba
sentada justo a la orilla de la silla, así que la visión
de mi sexo tenía que ser más que clara. ¡Oooohhhh!…
¡Omar!… ¡¡OMAR!!… ¡matémela
ya… rompeme el culo! – le decía mi esposo como
una puta embramada. Omar apuntó su pene parado y duro (de 19
respetables cm), previo ponerse un condón, y se lo enterró
de un solo empellón. La sorpresa le arrancó un gritito
a mi esposo, y luego gemidos cuando se lo comenzó a meter y
a sacar. Kike abría sus piernas y las separaba en el aire,
mientras se aferraba a los fuertes brazos de su amante, que estaba
parado frente a la cama, sosteniéndose a los lados del cuerpo
de mi amado. Ya había visto a Tito coger antes, pero siempre
de lejos. Y la única vez que yo estuve cerca, fue participando
junto a el, por lo que estar allí, inmóvil, masturbándome,
mientras Kike berreaba como un desesperado, me provocó un calor
anormal que subió desde mis genitales hasta mi vientre, me
aceleraba el corazón y me ponía duros los pezones, casi
me dolían. Kike volteó a verme, y al notar la tremenda
excitación que cargaba, ofreció sus labios a Omar, que
los tomó con los suyos en un profundo beso. De reojo me continuaba
viendo, y yo no me perdía detalle alguno. Los embates del hombre
Sus embates se iban haciendo cada vez más fuertes y bruscos,
y Kike gemía, Omar también… ¡este último
bufaba como un toro en brama, montado sobre su sumisa e indefensa
baquita! Podía ver con toda claridad el grueso de su cabeza
taladrándole sin piedad. Y yo lo disfrutaba como una loca,
como una sucia y asquerosa puta que se divertía mirando como
otro hombre partía en pedazos a su esposo, que era la más
corriente y barata ramera. Cansado, aparentemente, de esa posición,
el moreno tomó de los pelos a Kike y lo subió hasta
la cabecera de la cama, le dio vuelta y lo puso en 4. Colocó
su verga sobreexcitada en la entrada del dilatado hoyo de mi amado
y empujó con violencia. Nuevamente entró sin ningún
problema. Kike se olvidó por completo de mi presencia y se
entregó por completo a las embestidas de Omar, recibiéndolo
y gritando a viva voz. ¡¡¡AAAHHH!!! ¡¡¡AAAHHH!!!
¡¡¡AAAHHH!!!… ¡¡¡OOOMAAARRR!!!…
¡¡¡OOOMAAARRR!!!… ¡¡¡PERRA,
AGUANTAME QUE TE VOY A PARTIR EN DOS!!! ¡¡¡OOOMAAARRR!!!…
¡¡¡OOOMAAARRR!!!… ¡¡¡¡AAAAAGGGGGHHHHH!!!!
Baldó lo montó como un loco, lo penetraba con muchísima
fuerza aferrándose a su cabello como si se tratases de riendas,
jalándoselo hacia su cara, susurrándole al oído
lo puto y perro que era. Perdimos la noción del tiempo, no
se por cuanto tiempo lo apaleó, pero si que fue una cogida
larga y dura. Pero no podía durar por siempre, cuando estaba
a punto de terminar, Omar jaló con muchísima violencia
del cabello a mi Kike, levantándolo de la cama y dándole
la vuelta, acercó su pene a su cara y explotó sobre
el. Los gruesos chorros de su espeso esperma se estrellaron contra
su cara, tomándolo desprevenido. El primero dio contra su frente,
el segundo en su mejilla izquierda, el tercero sobre su boca ávidamente
abierta. Terminada su faena, se puso de pié al pié de
la cama y se quedó observándolo, triunfal y victorioso,
sabedor de que esa noche había sido el dueño total y
absoluto de la persona de mi amado compañero, de su dignidad
y su feminidad. Había hecho de el lo que quiso. Solo mis gemidos
orgásmicos le recordaron que yo seguía presente. ¡¡¡AAAHHH!!!…
¡¡¡AAAHHH!!!… ¡¡¡AAAHHH!!!…
¡¡¡AAAHHH!!!… ¡Laurita, perdoname!,
ya se me había olvidado que estabas aquí… Me dijo
que le había encantado coger con mi esposo, que era el culo
más gordito y dulce que se había comido, un culito caliente
y goloso. Me dan jalón al bar, tengo que ir por mi carro. –
nos dijo. Como obviamente no dejó en condiciones de manejar
a mi marido, me ofrecí a llevarlo, no son antes darle un beso
profundo a Kike, que aun jadeaba con el culo bien abierto. Nos fuimos
platicando con Omar de todo un poco, le conté de mi afición
a ver a mi esposo siendo empalado por otros, y le comenté de
la primera vez, aquella ocasión en la finca de Javier. Se sintió
sorprendido por mi abertura y dijo que le daba gusto por mi y por
Kike… pero especialmente por el, je, je, je… Antes de
bajar metió su manota entre mis piernas y me arrancó
un fuerte orgasmo a base de un constante e intenso frote. Traté
de sacarla de allí, pero al final me dejé, a esas alturas,
¿para qué negarme? A ver qué día vuelven
a venir y los invito a mi casa… no a dormir, je, je, je, je…
Bueno… te avisamos… Se bajó, se fue a su carro
y yo regresé con Kike. Bueno mis amigos, hasta aquí
llega mi historia, espero que les haya gustado.