INDICE
DE RELATOS EROTICOS
•
Relatos
• Cuentos
XXX • Literatura
erotica • Narraciones
• Cuentos
porno • Historias
de sexo
Noche
de Bar.
Mi
marido y yo nos equivocamos de bar y entramos a uno... "diferente".
La noche terminó en un caliente intercambio bisexual, mojada
y llena de sudor...
Pues bien, luego de probar la miel, el problema era conseguir los
panales. No sabíamos bien en dónde buscar ni qué
hacer para conseguir algo. Comenzamos a salir en pareja, nos íbamos
a meter a bares, en donde yo era el foco de atención siempre.
Lo malo es que yo no quería serlo, yo quería verlo a
el siendo cogido por otros. Entonces, cierto día, tuvimos una
buena idea que estuvo en nuestras narices desde hacía mucho.
Estábamos en la cama, después de hacer el amor, el aun
tenía el consolador metido entre el culo, yo estaba agotada,
me provocó 3 orgasmos deliciosos ese hombre. Empezamos a platicar,
y el tema nos llevó a que lo quería ver enculado por
otro nuevamente. ¿Y si nos vamos a meter a aquel bar gay? ¿Cuál?
– me preguntó. Aquel, en el que conocimos a Baldo y a
Omar. ¡Mmmmmm!… ¡cierto, buena idea! ¡Qué
tontos somos! Si queríamos que cogieras con un hombre, ese
era el sitio para ir a buscarlos… ¡Por supuesto! Aquello
fue como descubrir el agua azucarada, pero igual nos emocionamos.
Lo planeamos todo para el sábado siguiente, mis suegros se
quedarían con los nenes, a ellos les encanta que se los dejemos,
mientras nosotros nos iríamos a la capital con la excusa de
tratar un negocio que le salió a mi esposo, el plan era perfecto.
Encontramos un hotel muy bonito, 4 estrellas, con habitaciones amplias
y muy cómodas y con un lujo suficiente, sin llegar a ser excesivo.
No lo sabíamos pero ese sería nuestro cuartel en futuras
experiencias. Nos arreglamos meticulosamente, no queríamos
dar la impresión de ser los rancheros que éramos, más
que todo para no ser reconocidos por algún conocido. Y nos
fuimos al bar… (a propósito, se llamaba "Brocca").
Desde que entramos empezamos a buscar a nuestro antiguos amigos, Baldo
y Omar, pero no los veíamos por ningún lado, aparentemente
no habían llegado. Tomamos una mesa y pedimos bebidas, y desde
el principio mi marido fue bombardeado por las miradas lascivas de
todos los hombres circundantes, nos calentamos. Por mi parte también
era observada por las mujeres presentes, me ponía nerviosa
la posibilidad de que Bianca estuviera allí. El ambiente estaba
muy bueno, el lugar estaba bastante concurrido y todos parecía
estar de cacería, la noche prometía. Entonces, un tipo
guapísimo se acercó a mi esposo y lo sacó a bailar.
Nos impresionó mucho, se trataba de un extranjero, un árabe
que venía por negocios, muy, muy guapo. Moreno y colocho, con
el cabello perfectamente recortado. Ojos muy oscuros y grandes, nariz
delgada y un poquito larga, y una boca fina, muy sensual. Se puso
a bailar música electrónica con mi Kike, preguntándole
cosas y sacándole conversación. Luego, sentí
una mano detrás de mi, era una mujer, morena y muy hermosa,
que me invitaba a salir a la pista. Bueno, no estaba allí para
quedarme haciendo guardia en la mesa. Bailamos un par de canciones
y luego pusieron salsa, vi que mi esposo regresaba a la mesa con su
pareja, mientras Alma (la mía) me tomaba de la cintura. Era
muy buena bailarina y tenía una conversación bastante
interesante, la verdad me estaba gustando. Pero no se vayan a hacer
ilusiones, que en ese momento lo menos que yo estaba pensando era
en tener relaciones con ella… al que quería ver era a
mi esposo. Después de un rato pedimos unas bebidas y ella me
mostró las llaves de su cuarto de hotel, obviamente decliné
la invitación sintiéndome muy halagada. Ella todavía
insistió, tomándome de la cintura y apretándome
contra ella, que apenas era un poco más altas que yo…
Venite conmigo… te la vas a pasar muy bien… – comenzó
a acercar lentamente sus labios a los míos. – nos la
vamos a pasar muy bien… Si… me imagino… pero no
puedo… que quede solo aquí… ¿Así,
nada más? – y entonces pegó sus labios con los
míos en un tímido beso de pajarito. Ese beso lo sentí
como si fuese el primero de mi vida, acto seguido Alma me insistió
un poco más, hasta que decidió irse, no sin rozarme
las manos con las suyas. Estaba excitada y muy emocionada, la mujer
me dejó su número de teléfono y la sensación
de sus labios sobre los míos, ¡increíble! Y en
la mesa, Kike ya estaba en pleno agarre con su amigo, besándose
de lengua hasta el fondo. De repente, el tipo se percató de
que los estaba mirando y se molestó mucho, increpándome
con una seña grosera, actuando como si fuese el dueño
de mi marido. Me molestó mucho, y a Kike también, que
ni bien pasaban 2 minutos se deshizo de el. ¡Agradable tu amiguito!
– le dijo con sarcasmo. Si… mucho… la verdad desde
que me habló por primera vez lo vi bastante pesado. Lástima
lo guapo… de nada le sirve… Es que es muy presumido y
arrogante… está bien bueno pero presumido y arrogante.
Se llamaba Yussuf y era egipcio, tiene una empresa en Guatemala. Era
árabe… ¡qué raro! Los 3 árabes que
conocemos son muy amables Kike. Si… pero de seguro nos tocó
un partidario de Osama Bin Laden. Yussuf nos siguió viendo
de lejos, con miradas de odio que nos molestaron mucho. Temía
que fuera a querer pegarle a mi marido, hay hombres muy estúpidos
que no aceptan la derrota. Le pedí que por favor nos fuéramos,
otro dia podíamos regresar a buscar algo, en realidad no había
prisa. El estuvo de acuerdo conmigo, así que salimos, pero
pronto vimos que ese tipo nos seguía. Afortunadamente un viejo
conocido se nos apareció. ¡Kike, Laura! ¡Qué
sorpresa! ¡Omar! ¡Qué gusto de verte! – si,
que gusto, porque Yussuf se quedó atrás cuando lo vio.
¡No pensé encontrármelos hoy, la verdad! Nosotros
tampoco, te buscamos a vos y a Omar pero no aparecieron por ningún
lado… Omar está de viaje, y yo andaba en unos compromisos.
Pensé que mi noche iba a ser aburrida… pero ya veo que
va a ser llena de acción… si tu señora está
de acuerdo Kike… De acción… ¡y de mucho sudar!
– le dije pícara. Nos dirigimos a nuestro carro y subimos,
yo manejaba, a mi lado iba Kike y atrás Omar, estábamos
muy calientes. Ellos 2 no se contuvieron y comenzaron a besarse y
a tocarse. Me calenté más de ver a mi marido siendo
manoseado por ese hombre. Llegamos al hotel y subimos a la habitación,
ellos no paraban de agarrarse y manosearse. Y al nomás entrar,
Omar me dijo "con tu permiso Laurita" y tiró a mi
marido sobre la cama. Inmediatamente lo comenzó a desnudar,
el lo veía con los ojos encendidos, excitadísimo, y
yo me senté en una silla frente a ellos, igual de caliente.
¿No quéres participar? – me preguntó Omar.
No, no… hoy solo quiero ver… Nunca he tenido público.
– pero la inmensa sonrisota que puso me indicó que no
le molestaba en absoluto. Despojó por completo a Kike de su
ropa y lo hizo arrodillarse frente a el, mientras a su vez se desnudaba,
dejando su nervudo cuerpo moreno de 182 cm de altura totalmente visible
a mis ojos.
Continuara...