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DE RELATOS EROTICOS
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Baños
publicos 100% bisexuales (2).
Siguen
las aventuras en este paraiso sexual, todos contra todos.
Después de que Claudia ya me había prometido su culito,
caminamos aun desnudos hasta el área de descanso. Hicimos una
breve pausa para que Claudia sacara unos cigarros del camerino que
tenia asignado y que estaba en nuestro camino. Casi al llegar Raquel
me pellizco de broma mis nalgas al alcanzarnos. Nos sentamos, Claudia
saco unos cigarrillos y nos sentamos a disfrutarlos. Yo estaba al
centro, y cada una de las chicas la tenia a cada lado. Raquel, me
limpio un poco de semen de Stephan que aun me escurría de una
mejilla, y me paso el dedo por mis labios con objeto de que se lo
limpiara, y saboreara la leche de tan impresionante negro. Esto hizo
que mi verga se empezara a despertar rápidamente. Claudia advirtió
esto, y no tardo en empezarme a acariciar. Empezo primero solo con
un dedo sobre la punta de mi pene, y segundos después continuo
con la palma completa de su mano. Al mismo tiempo Raquel jugaba con
mi culito, yo había levantado levemente mi cuerpo para facilitarle
la maniobra. Cuando la morena ya pudo ver mi erección al máximo
se levanto del banco se arrodillo en el piso unos metros mas adelante
de nosotros y con sus propias manos se abrió los dos cachetes
presumiendo de su culo circular perfecto. Entendí el mensaje
y me levante para acomodarme detrás de ella. Realmente tenia
un culo majestuoso. Recargué mi verga en su culo y lo frote
por la raya de sus nalgas varias veces antes de penetrarla. Yo no
estaba de rodillas por lo que para poder hacer eso, abrí mis
piernas para que estuvieran al lado de las de ella. Eso hizo que mi
culo también se abriera. Cosa que Raquel no desperdicio y empezo
a darme lengua en el culo. Hasta ese momento ninguna mujer lo había
hecho con tanto erotismo. Un escalofrío recorrió toda
mi espalda cuando su lengua hizo contacto e intento penetrar mi culo.
Yo empecé a bombear cada vez mas fuerte y profundo el culo
calientito de Claudia. Esto era increíble, las personas seguían
pasando y viéndonos coger., No les apuraba ni les molestaba,
incluso algunas personas se detenían a contemplarnos tranquilamente.
Me sentía en mi elemento, nuevamente pensaba que gusto de haber
encontrado este lugar en donde no solamente se respiraba un ambiente
de libertad absoluta sino que uno se sentía realmente bien.
Pasaron algunos minutos de un mete y saca delicioso, cuando por el
pasillo llego Stephan aun desnudo y luciendo su verga con una mediana
erección acompañado y tomado de la cintura de otro bello
ejemplar masculino, se trataba de Alfonso. Después me entere
que era el dueño de los saunas, el también venia desnudo
y nos dejaba ver una verga no demasiado larga pero mas gorda que la
del moreno que me había cogido apenas unos minutos antes..
El si bien no era de raza negra, era bastante moreno, lo cual me encanto.
Sus músculos estaban bien trabajados por lo que me imagine
eran el producto de varias horas de gimnasio. Se detuvieron enfrente
de nosotros y Stephan le dijo a Claudia – hasta que lo conseguiste
el día de hoy. Ella solamente se volteo y con la mirada y una
sonrisa acepto, que estaba siendo bien cogida por el mero culo. Claudia
y yo ya mostrábamos sudor por la acción, no tanto así
Raquel. Entonces Stephan y Alfonso se separaron y se detuvieron uno
a cada lado de nosotros, a la distancia justa para que yo pudiera
mamarles las vergas de forma alternada. Tome con mis manos cada una
de las vergas y les dedique algunos segundos para apreciar las venas
y el color de sus glandes, que casi me hipnotizaban. Entonces y como
era mi primera experiencia con Alfonso, saque la punta de mi lengua
y se la pase por el hoyito de su cabezona, segundos después
abrí mi boca en forma de "o" y deje pasar toda la
carne que pude. Stephan me reclamo mi atención, por lo que
gire mi rostro e hice lo mismo con su venoso y regio amiguito que
le colgaba debajo del ombligo. Al mismo tiempo les acariciaba los
testículos a ambos, entonces fue cuando me di cuenta que los
de Alfonso colgaban mucho mas de lo normal. Eran dos perfectos duraznos
que pendían de unas bolsitas de piel obscuras. Esto era increíble,
me estaba cogiendo el culo de una morena espectacular, una rubia no
menos impresionante me estaba dando lengua en el mío, mientras
mamaba dos reales vergas. Intente meterme las dos víboras de
carne al mismo tiempo pero fue imposible. Así que por lo menos
disfrutaba del panorama de ver las dos cabezas frotarse una contra
la otra. En uno de esos momentos, gire mi cabeza para saber que sucedía
mas arriba y me fije como estos os machos sin igual se pellizcaban
los pezones mutuamente al tiempo que se besaban profundamente. No
se cuanto tiempo paso, hasta que escuche una voz femenina un poco
ronca que provenía de la esquina del cuarto que daba al pasillo.
– así que te gusto la verga de mi marido.- Quien era
ella? – pensé. Y antes de que me hiciera otra pregunta,
Alfonso me presento a su esposa Verónica. Ella era muy alta,
aproximadamente 1.80, era de piel morena clara con unos senos aun
más espectaculares que los de Claudia y Raquel, si eso fuera
posible. Vestía un bikini negro muy pequeño que le ajustaba
a las mil maravillas. Mas abajo pude apreciar un estomago plano con
un bello ombligo negro, profundo y redondo. Y para acabar unas piernas
fabulosamente carnosas. Encima de todo esto traía una pequeña
bata negra también, muy vaporosa que estaba abierta por delante.
Solamente alcance a responderle, que si estaba delicioso el pene de
su marido. Ella se acerco hasta mí con su rostro y pensé
que querría compartir conmigo las dos vergas que tenia en mis
manos. Pero no, se acerco a unos milímetros de mi cara, y me
dijo como si fuera un secreto – y eso que no has probado aun
lo mejor. Yo al principio no entendía, ya que estaba disfrutando
de la forma más directa posible del sexo desenfrenado que desde
hace tanto tiempo quería experimentar. Verónica se aparto
ligeramente de nosotros mientras yo seguía masturbando las
vergas que tenia en mis manos. Ella se quito la bata y la aventó
a una de las bancas cercanas. Y con un erotismo y sensualidad pocas
veces visto anteriormente se despojo del sostén del bikini.
Ante mí aparecieron esas dos tetazas impresionantes de forma
completa. Con ambas manos se las acariciaba, pasando repetidas veces
por los pezones que eran ligeramente rosados. Me dijo – ten,
mamalos un poquito.
Continuara...