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Una
noche en Bangkok 4.
Nos
encontramos los tres sexos.
Me atrevo a acariciar el de Karen que me mira sorprendida pero sin
protestar. Una sensacion muy distinta. Pequeño, blando, muy
calido. Es la primera vez que acaricio un pecho por curiosidad cientifica.
A la vista me gusta mas el de Dalia. Al tacto, el de Karen sin duda.
Nos detenemos y hablamos un poco mas. A los tres nos da morbo la situacion,
aunque a Karen y a mi tambien nos corta por distintas razones (a ella
por mi, a mi por el pene de Dalia). Dalia ha estado sobre todo con
hombres. Segun nos dice, esta acostumbrada a que la mayoria se sientan
incomodos, incluso culpables, por ir con ella. Muchos no quieren ver
su apendice masculino. Por eso, dice, es tan buena con la boca. Tambien
ha estado con algunas mujeres, pero pocas. Ha penetrado a unas cuantas,
aunque le cuesta. A ella le atraen los hombres. Nunca ha estado al
mismo tiempo con una mujer y un hombre y, segun nos dice, tiene muchas
ganas. Imaginar que eso supone que debe estar erect@ no me hace mucha
ilusion. Nos atrae hacia ella y nos besa en la boca. Primero a Karen,
luego a mi. Luego sigue abrazandonos y nuestras tres bocas se juntan
en un beso donde las lenguas no dejan de encontrar nuevas compañeras
de juegos. Solo soy vagamente consciente de que una de las lenguas
es Dalia, una transexual y la otra de Karen, casi mi hermana. Las
devoro con ganas. Las manos de Dalia se colocan en mi entrepierna.
Mi pene erecto recibe las caricias sin cuestionarse el origen. Sus
dedos masajean habilmente mis huevos. Casi me falta la respiracion.
Beso a las dos sin parar. Karen se esta quitando los pantalones. Por
unos breves instantes veo su cuerpo de piel muy blanca enfundado solo
en unas bragas negras, que enseguida desaparecen. Viendola desnuda,
Dalia se inclina hacia su sexo. Colocando su cabeza entre los muslos
de Karen su boca le busca la vagina. Karen, sentada, recibe el primer
contacto de la cara de Dalia con un estremecimiento. A continuacion
la expresion de su cara me indica que la lengua de Dalia esta haciendole
eso que antes nos contaba que tan bien sabia hacer. Observar me parece
suficiente. No me atrevo a sacarmela para masturbarme, pero empiezo
a acariciar los muslos de la mujer que todavia no lo es por encima
de sus jeans. La firmeza de la tela hace imposible distinguir la piel
que oculta. Mis manos aprietan muslos y culo y los encuentran deliciosos.
La cara de Karen manifiesta que la lengua y los dedos de Dalia estan
haciendole un trabajo fantastico. Gime de gusto y su respiracion se
hace entrecortada. Pese al aire acondicionado del dormitorio, empieza
a sudar. A mi me excita aun mas ver a Karen tan caliente. Mis manos
recorren varias veces la zona ¿vaginal? de Dalia. No noto ninguna
protuberancia especial que avise de miembros escondidos. Intensifico
mis caricias. Dalia desabotona sus jeans sin dejar de comer a Karen.
Se los desenfundo. Debajo lleva otro minusculo tanga, este de color
negro. Un pene erecto de tamaño mas bien reducido resulta ahora
evidente bajo la minuscula cantidad de tela que lo cubre. Sin dejar
de lamer a Karen que parece estar a punto del orgasmo, una mano de
Dalia toma una de las mias y se la coloca sobre la breve pieza de
ropa que todavia viste. Dispuesto a la experimentacion, aplico un
movimiento de masaje. Puedo sentir como los testiculos se desplazan
ante la presion de mi mano y el pene late con fuerza por el estimulo
que recibe. Karen casi grita de gusto cuando la lengua y los dedos
de Dalia la hacen correrse. Observar su cara en extasis me excita
aun mas. Instantes mas tarde Dalia se levanta. Su boca brilla con
los jugos del coño de Karen que acaba de lamer. Se quita el
tanga y queda completamente desnuda. Su pene, pequeño pero
completamente erecto, parece totalmente fuera de lugar en ese cuerpo
de diosa. Su mano se posa sobre el mio, tambien completamente erecto
y solo un poco mas grande que el suyo. Su masaje me encanta. Desabrocha
mis pantalones y hace que levante mi culo lo suficiente como para
poder deslizarlos. Los calzoncillos los acompañan. Por unos
instantes sus ojos buscan los mios. Sonrie. A continuacion una oleada
de placer recorre mi cuerpo. Siento la calidez de su boca engullendo
hasta el fondo mi pene. Lascivamente lo chupa con velocidad. Su mano
de largas uñas acaricia mis testiculos. Su lengua acaricia
repetidamente el interior de mis muslos haciendo que me estremezca
y no pueda evitar soltar gruñidos de placer. Se detiene otra
vez. Su cara preciosa. Sus labios a milimetros de mi polla. Mira a
Karen. Karen me mira a mi. Yo le devuelvo la mirada. Parece el salon
de los espejos. La mirada de Dalia, que es quien ha tenido el control
desde hace rato, invita a Karen a devolverle el placer que le ha dado
antes. Cuando lo comprende, Karen muestra sorpresa, pero pronto actua.
La boca de Karen cerrandose sobre esa polla fuera de lugar entre las
piernas de Dalia es una de las imagenes mas chocantes que he visto
nunca. Con el placer que le produce la atencion que Karen dedica a
su pene, Dalia vuelve a lamerme. Succiona mis huevos haciendome gritar
de gusto. Estoy a punto de correrme. Supongo que es por eso que, sin
pensarlo, mis manos abrazan las caderas desnudas de Karen y las atraen
hacia mi boca. Cuando mi lengua se introduce en su vagina, Karen detiene
por un instante la comida de polla que le esta haciendo a Dalia para
mirarme aprobadoramente. Sus labios vaginales se apartan para permitir
que mi lengua la penetre tan al fondo como puede. Cada caricia a su
clitoris excitado es respuesta por un gemido breve. Veo como sigue
tragandose hasta el fondo el apendice de Dalia. A mi ya no hay quien
me pueda hacer aguantar mas. Los dedos de largas uñas en mis
testiculos y la boca que engulle sin problemas hasta el fondo mi pene,
me hace correr en uno de los orgasmos mas intensos que he gozado nunca.
Mi lengua se ve recompensada por estremecimientos de Karen que indican
que ella tambien se ha corrido. Contemplo como durante unos momentos
mas Karen sigue chupando a Dalia. Finalmente la deliciosa travesti
tambien se corre. Karen parece sorprendida por haber recibido semen
de un ser tan femenino en su boca. Es muy tarde. Doblamos nuestra
propina inicial a 2000 bahts, que pagamos en el momento y la invitamos
a quedarse a dormir. A la mañana siguiente nos despertamos
tarde. Sorprendentemente ni Karen ni yo nos arrepentimos de nada.
Dalia dice que tampoco, pero a ella no sabemos si creernosla. Se ofrece
a pasar el dia con nosotros. Le decimos que queremos ir a conocer
algunas de las atracciones turisticas de la ciudad. Ella nos puede
guiar, asegura. Toma prestada una blusa de Karen porque no se siente
comoda con la camiseta del dia antes para ir por la ciudad durante
el dia. Nos lleva a varios lugares interesantes. Comemos juntos. Pasamos
un dia genial. Por la noche, tanto Karen como yo nos sentimos algo
incomodos por lo que paso el dia anterior y preferimos no repetir.
Dalia lo comprende. Le intentamos dar los 2000 baths que le acabamos
dando el dia antes. Los rechaza casi ofendida. Su mirada dice mas
de lo que queremos discutir. Nos da el numero de su telefono movil.
"Llamame la proxima vez" dice sin mirar directamente a ninguno
de los dos.