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Una
noche en Bangkok.
Nos
encontramos los tres sexos.
Tras muchos años de prometerle a Karen que la iria a visitar
a Australia donde habia establecido su residencia tiempo atras, finalmente
habia conseguido encontrar el tiempo para tomarme unas largas y deseadas
vacaciones. Que ademas conicidieran las fechas con una de las raras
ocasiones en que Karen iba a visitar a su familia en el norte de Inglaterra,
me hizo acabar de decidir. Quedamos en el aeropuerto de Londres para
hacer el largo viaje juntos. El dia de partida nos encontramos sin
dificultad en la sala de embarque del aeropuerto de Heathrow. Al contrario
que yo, en los dos años pasados desde la ultima vez que nos
habiamos visto, ella habia mejorado su imagen. Yo seguia vistiendo
descuidado y habia engordado. Ella en cambio, se veia estupenda. El
cabello rubio que ahora llevaba muy corto le daba una imagen juvenil
y traviesa. Me abrazo y planto un fuerte beso en mis labios. Dada
la larga duracion del viaje hasta Melbourne, a sugerencia suya, habiamos
decidido hacer una escala de dos dias en Bangkok para tener ocasion
de descansar un poco y de paso hacer turismo. Durante el largo vuelo
nos pusimos al dia de nuestras respectivas andanzas en el tiempo que
no nos habiamos visto. La vida la habia tratado bien y, ademas de
en su fisico, se reflejaba en su actitud. Segura de si misma, relajada,
se la veia feliz. Cuando nos descubrio su relacion con su socia en
el restaurante, no todo el mundo reacciono positivamente. Sus amigos,
sorprendidos o no, lo aceptamos en general sin problemas, pero con
su familia fue mucho mas dificil. Somos amigos desde la infancia,
como hermanos, y no me había sorprendido demasiado el anuncio
de su relacion lesbiana. Pese a que le habia conocido varios novios,
siempre habia sido algo distinta. Para mi, si ella era feliz, era
suficiente. Durante el vuelo me conto muchas cosas sobre Eloise, su
novia. Me mostro fotos (atractiva, nada del otro mundo) y con lo que
Karen me explico sobre ella y sobre la relacion entre ambas, yo decidi
que Eloise me caia bien. Parecia muy buena gente y si Karen estaba
asi de entusiasmada con ella, debia serlo. Llegamos a Bangkok. Karen
solo cansada, yo con la espalda destrozada. "Te acostumbraras
si haces el viaje algunas veces mas" dijo ella. En aquel momento
yo estaba pensando en quedarme a vivir para siempre en Australia,
solo para ahorrarme el viaje de regreso y asi se lo manifeste. Se
puso a reir. Pasado el control de pasaportes y recogidos nuestros
equipajes, evitamos a quienes nos ofrecian transporte en el interior
de la terminal y fuimos a buscar uno de los taxis que esperaban pasaje
en la zona habilitada oficialmente para ello. Karen le dio al taxista
la direccion de un hotel en el que teniamos reservada una habitacion.
Ella ya se habia alojado alli anteriormente y lo sugirio como un buen
sitio para pasar las dos noches que ibamos a estar en la ciudad. Llegamos
al hotel. Era sencillo, pero confortable. Habiamos decidido compartir
dormitorio, como en tantas otras ocasiones. La habitacion era amplia,
con una zona de salon amueblada con unos sofas muy comodos y una zona
de dormitorio abierta, separada del resto de la estancia por mobiliario
bien diseñado al efecto. El baño era bastante anticuado,
pero nos dio igual. Nos moriamos por una ducha. "Duchate tu primero
si quieres" dijo Karen "luego yo me voy a pasar una hora
en la bañera". Me duche y cambie de ropa. Con unos shorts
y una vieja camiseta me tumbe sobre la cama. Puse en marcha le TV
mientras ella se iba a bañar. Antes de darme cuenta, me habia
quedado dormido. Cuando me desperte, pude ver por la ventana que ya
habia oscurecido. Tumbada a mi lado, dormida, estaba Karen envuelta
en una toalla de baño que con dificultad cubria las partes
mas intimas de su cuerpo. Me levante procurando no hacer ruido y comprobe
la hora. Las 7 de la tarde. Habia dormido casi 5 horas y me encontraba
muchisimo mejor. Si me recuperaba de las horas de vuelo asi de rapido,
tal vez la emigracion definitiva a Australia no seria necesaria. Karen
abrio los ojos y, todavia medio dormida me pregunto "¿Que
hora es?". Se lo dije y sugirio que fueramos a cenar a un restaurante
no muy lejos donde ella habia estado en una ocasion anterior. Yo me
cambie de ropa, dandole la espalda y en un minuto estaba listo para
salir. Ella saco algo de su maleta y desaparecio en el baño.
Diez minutos mas tarde fui al mini-bar y abri una cerveza. Lesbiana
o no, para arreglarse para salir, Karen se tomaba su tiempo. Pasaron
otros diez minutos antes de que reapareciera, por fin lista para nuestra
primera noche en Bangkok. Estaba mas delgada que la ultima vez que
la habia visto. Tenia poco pecho, que una camiseta negra sin mangas
ceñia para remarcarlo. Ombligo al aire que mostraba un piercing
que no le conocia. Unos pantalones negros ajustados enfundaban sus
piernas algo musculosas, mejor torneadas de lo que yo recordaba y
un trasero de buenas formas. No pude evitar hacerle un cumplido, rebajandolo
con un comentario impertinente respecto al tiempo que habia tardado
encerrada en el baño en conseguir ese efecto. Se rio y me pregunto
burlona si le estaba tirando los tejos. "Que va, es por la cerveza
en ayunas" respondi "Venga, vamos a comer algo que me muero
de hambre". El restaurante donde me llevo era extremadamente
sencillo. Me decepciono su eleccion. Como profesional del sector que
era Karen, habia esperado que me sorprendiera con un sitio especial.
Recordarlo ahora me hace parecer que vuelvo a estar alli, con esa
fantastica cena que me espera: Ella pide por los dos. En cuanto llega
la comida, mi olfato me dice que el sitio si es especial. Las sonrientes
camareras despliegan un monton de platos distintos en nuestra mesa.
En cuanto pruebo el primero, mis papilas gustativas casi me provocan
un orgasmo. Delicioso. Instantes mas tarde, mi interior casi se incendia.
El picante del chili que incorpora el plato es casi inaguantable.
El resto de los platos que pruebo coinciden en ambas cosas: deliciosos
y extremadamente picantes. Casi me duele la boca, pero no puedo resistirme
a seguir comiendo. Noto que Karen come poco. Los gestos de su mano
tambien indican que las fuertes especies picantes le abrasan la boca.
Arroz y te helado son nuestros unicos antidotos.
Continuara...