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¿Cómo
me visto hoy? 2.
Esta
noche no sé si me acostaré con Jaime o con Teresa...
Y ¿por qué no? Teresa se ha hecho también a unos
cuantos tíos. ¿Por qué no? Jaime está
sentado en el sofá, Teresa en el silloncito. Me acerco a ella
y le doy un beso en la boca, pero un beso de verdad, con lengua, labios,
morros, orquesta y banda, un beso de esos de toma pan y moja. Jaime
abre ojos como platos. Antes de que reaccione, me dedico a él
y le hundo la lengua hasta el fondo de la garganta. Teresa es muy
lagarta. Sonríe. Me ve venir. Me saco la parte de arriba del
chándal. No llevo sujetador y tengo erizados los pezones. "Pepa,
¿no vas a dejar que terminemos la copa?". Teresa es así.
Práctica. Cada cosa a su tiempo. "Voy abriendo la cama".
Jaime pone esa cara que se gastan los hombres cuando piensan: "¡Madre,
pero donde me he metido!". Es mi amiga quien lo trae de la mano
al dormitorio y le pregunta: "¿Nos hacemos a la chiquilla?".
Dulzura y fuerza. Para Teresa. Para mí. Jaime es quien sale
perdiendo: dos raciones de lo mismo. Las nenas lo tenemos mejor arregladito.
El hombre para nuestra sed, nosotras para nuestro deleite. Componemos
un trío de película porno. Cierro los ojos, abro la
boca, y busco lo que se ponga a tiro: un pecho, un polla, un coñito,
la boca de no sé quién. Mejor apagar la luz. El dormitorio
queda en total oscuridad. Chupo, me chupan, me tocan, toco, una mano
me busca la entrepierna, otra distinta me la encuentra a la primera.
Suena el teléfono. Debe ser mamá. Estoy tan salida que
de poco la invito a la fiesta. Pero no. Que tenga una amable conversación
con el contestador. Ella disfruta con esas cosas. Así se entretiene
mientras su inocente hijita se gratifica el cuerpo. ¡Mira que
bien! Un pechito que llevarme a la boca. Lo lamo, me centro en el
pezón, sé como llevar al cielo a Teresa sin salir de
la cama. ¡Pero bueno! ¿De quién es esta polla
que me tantea el culo? Hoy estás como nunca, Jaime. Te gastas
el obelisco de la Plaza de la Concordia de París. Parece que
te van las multitudes. ¡Mira que coñito más rico!
Es un decir, porque no hay luz y lo que se dice mirar no puede mirarse
nada. Tocar sí. Dos lenguas recorriéndome el cuerpo
a la vez. ¡Vaya lujo! Esto tenemos que repetirlo. Y yo toda
la tarde pensando en cómo me vestía. ¿Seré
gilipollas? Lástima no ser más gente. Una polla sabe
a poco. Si hubiera varias podríamos jugar a eso de "pito,
pito, gorgorito, esta quiero, esta también". Pero Teresa,
no te enfurruñes, no solo de pollas vive la nena. Te voy a
meter tantos lengüetazos en semejante sitio que se te va a quedar
cara de gusto hasta que te mueras. Te lo digo yo. Oye, que éste
se corre. Estos hombres no tienen aguante. En cuanto se la chupas
un poco y dejas que te den un rato de matarile, se hacen chiquitos,
chiquitos que ya ni se les ve. Encima lo pringan todo y si te descuidas
te embarazan. ¡Señor, que cruz! No sé por qué
nos gustan. Venga, Jaime, vete a boxes. Tómate una copa y recupera
fuerzas. Mientras nosotras seguiremos a lo nuestro. Un buen sesenta
y nueve siempre será un buen sesenta y nueve. Y cuando vuelvas,
hombre de nuestras vidas, cuando vuelvas a convertirte en machito
juguetón, sabremos atenderte como mereces. En tanto, déjanos
a nuestro aire. Son las ventajas de pegarle a todo. Y yo que no sabía
como vestirme…..