INDICE
DE RELATOS EROTICOS
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Experiencias
reales y vividas de a tres 2.
Este
escrito trata de relaciones entre tres personas.
No puedo negar que me agrada muchisimo todo el proceso de conocer
una pareja, el progreso de la relación hasta llegar al sexo,
la primera vez los tres en la cama y luego ya cuando hemos estado
varias veces juntos, la sensación de anticipación al
saber que nuevamente nos vamos a reunir a gozar juntos. Si bien estas
relaciones tienen cosas en común, cada pareja es diferente
y por lo tanto cada ocasión es diferente. Lo agradable no es
solo el sexo, sino la relación de amistad y complicidad que
se crea con el tiempo, luego de haber disfrutado en común varias
reuniones. En lo personal no me gustan aquellas parejas que les agrada
el sexo en grupo solo por el sexo en si, sin tener interes en crear
una relación de amistad y conocimiento entre seres humanos.
Tampoco me agradan las parejas promiscuas, primero por los riesgos
que ello implica en estos tiempos y porque pienso para ellos en realidad
lo mas importante es el sexo sin tener interes en los delicados matices
del erotismo de una relacion de a tres. ¿Me considero bisexual?
Bueno, creo que todos somos en algun grado bisexuales. Esto está
reconocido por los psicólogos y sexólogos. Por mi parte
no me complica mucho el tema. Sin duda que si me agradan las relaciones
de a tres, existe algún grado de bisexualidad. Pero en las
experiencias que he vivido, nunca se han dado el contacto sexual directo
varón-varón. De alguna forma siempre ha dado como resultado
el compartir los favores de la dama, disfrutar de ella y hacer que
ella nos disfrute a ambos. No digo que en el futuro, si se dan las
cosas, no pudiera llegar a disfrutar un triangulo total con contacto
sexual completo entre los tres. Estoy abierto a ello. Solo que no
se han dado así las cosas. ¿Como es una relación
entre tres? Llegar a una relación de a tres es un proceso complicado
por varias razones. Muchas parejas, si bien tienen la fantasia de
hacer el amor de a tres, llegado el momento se arrepienten o sienten
que el paso es demasiado para ellos. En una relación de a dos,
es fácil percibir cuando existe agrado mutuo, atracción
y ese magnetismo erótico que se siente en todo el cuerpo y
que empuja a intentar descubrir los secretos del otro. En una relación
de a tres, si no existe afinidad entre los tres, las cosas definitivamente
no funcionarán, pero si existe todo puede andar sobre ruedas.
Para mi es importante sentir que con ella puedo llegar a tocar su
piel y sentir placer al besarla y tocarla. Por otra parte es importante
tambien sentir que con él puedo llegar a tener una relación
de confianza como esa que se da entre amigos que lo han sido por mucho
tiempo, que pueden abrazarse con confianza bebiendo juntos una cerveza
y reir juntos un chiste o un comentario jocoso. ¿Pero como
se dan las cosas, el primer contacto y todo eso? Intentaré
resumir como se dan las cosas. Lo que sigue a continuación
corresponde más o menos a los hechos comunes que se viven cuando
se inicia una relación de a tres y en su mayor parte son el
relato de un matrimonio en particular con los cuales mantuvimos una
relación por más de dos años. Bueno, siempre
la primera reunión es decisiva. Nos hemos contactado ya por
teléfono o por internet, y ya algo nos conocemos en esta remota
forma. Luego de algunas conversaciones, nos ponemos de acuerdo en
juntarnos en algún café o lugar público. Cuando
llegamos, nos observamos las caras, todos estamos nerviosos (generalmente
muy nerviosos) y conversamos cualquier cosa, sin que ninguno se atreva
a dar un primer paso en el tema que en realidad a todos nos interesa.
Es difícil pues socialmente no es algo a que estemos acostumbrados
y nos podamos manejar con soltura, los temas de conversación
son tensos porque en realidad todos estamos observandonos, buscando
como poder abordar el tema sin ser groseros ni parecer desatinados.
A pesar de lo difícil, personalmente esta primera reunión
me agrada, pues me siento vulnerable, y siento además como
ellos se sienten vulnerables, tienen temor a ser avergonzados y yo
tambien siento ese mismo temor, siento que somos humanos buscando
un poco de felicidad y placer en esta corta vida, sin saber como hacerlo,
a tientas. Siento además una enorme sensación de no
ser distinto a ellos, y el enorme peso de toda nuestra formación
(o deformación) mental que la moralidad establecida nos ha
grabado a fuego, prohibiendonos el placer de jugar con otros adultos
con la confianza que tienen los niños en sus juegos. Me siento
amigo de ellos, solo por el hecho de estar ahi conmigo, intentando
hacer algo que pocos se atreven, atreviendose a superar sus temores
(los mismos que yo tengo) a una intimidad no tradicional, intentando
superar el miedo a la verguenza si alguien lo sabe (que yo tambien
siento). Ella seguramente tambien teme no ser encontrada atractiva.
Seguramente él tambien piensa en si yo la encontraré
atractiva. Los observo juntos, apegados uno al otro, como dándose
valor, intentando seguramente no salir huyendo para afrontar lo nuevo,
al desconocido que tienen enfrente, a quien eventualmente invitarán
a compartir su intimidad de pareja. Y yo por mi parte también
siento parecido y me cuesta vencerme para afrontarlos. Me siento además
agradecido de ellos, por aceptar conocerme, conversar y darme la oportunidad
de poder integrarme a algo que yo sé es tal vez lo mas sagrado
para ellos, el núcleo de su intimidad como pareja, su íntima
comunión sexual. Todos hacemos como que es una reunión
de lo mas normal e intentamos ocultar nuestro nerviosismo. Sin embargo
al poco tiempo ya podemos conversar mas fluidamente. Conversamos de
generalidades, del tiempo, de lo que hacemos, nuestros trabajos, los
problemas de los niños, en fin, todos aquellos temas no comprometedores
entre desconocidos que ya poco a poco no lo son tanto, hasta que esos
temas se terminan. Hasta que me atrevo rozar el tema, preguntar si
han tenido experiencias anteriores, o decirle a ella que me parece
atractiva o que tiene linda mirada. Así poco a poco vamos tocando
el tema, conociendonos, revelando más de nosotros, de nuestros
gustos de nuestros temores. El hecho de decirles que me siento nervioso
ayuda a comprendernos y a reconocer que ellos se sienten igual. Me
interesa agradarles, pero no por ello soy menos honesto. Les cuento
mi vida con la mayor naturalidad que puedo y trato de vencer mis temores
a contarles que me agrada y que busco en una relación de a
tres. Sé que soy yo quien debo romper el hielo. Despues de
un rato ya de habernos atrevido a contarnos cosas cada vez mas íntimas
(sin profundizar demasiado como para caer en la groseria) ya nos tenemos
mas confianza. Nos miramos mas relajados y nos sonreimos con mayor
complicidad. Finalmente, todos sabemos que nos veremos nuevamente,
y nos despedimos, yo les doy mi teléfono personal (ellos no
me dan el de ellos) y ellos quedan de llamarme.
Continuara...