INDICE
DE RELATOS EROTICOS
•
Relatos
• Cuentos
XXX • Literatura
erotica • Narraciones
• Cuentos
porno • Historias
de sexo
Carta
a mi hermano Yves du Saint-Simon - continuacion 2
Así
es como le contesto una carta que me envió pidiendo mis consejos
acerca del cunnilingulis
.Las mamas aumentan más su tamaño, sigue aumentando
la ingurgitación venosa y se produce una mayor turgencia del
pezón.
En la piel, el enrojecimiento sexual se encuentra bien desarrollado,
pudiéndose extender a todo el cuerpo. La tensión muscular
sigue en aumento, tanto la voluntaria como la involuntaria, en los
músculos faciales, intercostales y abdominales y puede haber
contracciones voluntarias del esfínter anal.
La frecuencia cardiaca puede estar entre 100 y 170 latidos por minuto
y la tensión arterial aumenta entre 20-60 mm de Hg la sistólica.
Y entre 10-20 mm de Hg la diastólica.
La frecuencia respiratoria aumenta significativamente en esta fase,
donde ya no podrá vocalizar ni una sola palabra y todo lo que
escucharás serán gemidos, resoplidos, jadeos, balbuceos,
quejidos, risitas y toda clase de exclamaciones onomatopéyicas.
Después de haber hecho esto hasta un punto en el que la fémina
esta retorciéndose y tratando de azuzarte para que te acerques
más a ella, con sus dedos convertidos en garras que se te clavan
en la cabeza, entonces ponle tus labios en la superficie de su entrada.
Bésala suavemente y después más fuerte. Ahora
usa la lengua para separar los labios del mejillón y cuando
se abran haz recorrer la lengua de arriba a abajo entre las capas
de carnes amorosamente sensibilizadas. Suavemente separa más
sus piernas con las manos.
Todo lo que hagas con una mujer y lo que estés a punto de comerle
tiene que ser hecho sutilmente.
Penétrala con la lengua, eso también las excita sin
vuelta atrás, porque por ahora ella quiere que te concentres
solo en su clítoris.
Comprueba y verifica si el clítoris se ha vuelto lo suficientemente
duro como para sobresalir de su cubierta.
Si es así, aspíralo, succiónalo, empápalo
pero sin canibalismos. Si no puedes verlo, es que está esperándote
debajo.
Lleva la lengua hasta la parte superior de su hendidura y siente su
cuerpecillo endureciéndose.
Apenas si podrás experimentar su presencia, pero sí
incluso no puedes sentir la diminuta perla, puedes hacerla levantarse
lamiendo la piel que la cubre.
Chupa fuerte y presiona dentro de su piel.
Afectuosamente separa los inflamados labios y mete la lengua contra
el clítoris, cubierto o no.
Hazlo rápida y repetidamente pero con hábil ternura,
como si estuvieses tomando el rocío del pétalo de una
hermosa y delicada flor. Esto provocará que sus piernas se
estremezcan, su espalda se arqueé, su esfínter anal
se contraiga y los sentidos de la vista y el oído se hipersencibilicen
distorsionando, casi que anulando sus percepciones, o sea, enloqueciéndola.
Y hay otra cosa que debes hacer para intensificar el placer de la
privilegiada mujer que tienes en tanto goce: introdúcele los
dedos mientras ella disfruta con la talentosa demostración
de chupa clítoris que le estás propinando. Antes, durante
y después, a ella si que le gustará.
Además de las zonas erógenas que rodean a su clítoris,
la mujer tiene otras áreas extremadamente sensibles y una de
ellas está en el lado superior de su vagina.
Ésta es la zona contra la que frotamos nuestra virilidad cuando
nos las estamos cogiendo.
Bien, como la méntula está un poco lejos de la boca,
los dedos tendrán que "echar un buen polvo". Con
dos dedos. Uno es muy delgado y tres son demasiado anchos y por lo
tanto no pueden profundizar en su caverna. Asegúrate de que
esos dedos estén húmedos para no irritarle la piel.
Deslízalos hacia adentro, al principio despacio y después
más rápidamente. Restriégaselos rítmicamente.
Acelera solo cuando ella lo hace.
Escucha su respiración, eso te permitirá saber lo que
debes hacer. Si le estás succionando su apéndice sexual
y desempeñándote con los dedos al mismo tiempo, la estás
estimulando bastante más de lo que lo harías solo con
tu bayoneta, por lo tanto puedes confiar con que lo está gozando
en excelso, en los colmos del delirio, el arrebato y la exaltación.
Una mujer puede estar excitada gozando de los rascabucheos una hora
entera antes de tener un orgasmo.
A mi Ama de Llaves, con un par de horas de jugueteos de sexo sin penetración,
le contabilicé 62 orgasmos en una de nuestras placenteras y
despreocupadas refriegas sicalípticas.
¿Sabes el efecto físico y mental que le causarás
a una mujer a la que le provoques 62 orgasmos?.
Sería tuya siempre que la quieras. Cuando sientas que está
alcanzando el orgasmo dispón los labios en forma de "O"
y toma el clítoris con toda la boca. Si tienes alguna duda
comprueba bien todas sus manifestaciones. Cada mujer es única.
Puedes tener una cuyos pezones se endurecen cuando se excita o solo
cuando le viene el orgasmo. Se puede poner colorada o empezar a temblar.
Reconoce sus expresiones y serás su amante más sensible.
Cuando ella empiece a tener un orgasmo, por Dios, ¡no dejes
escapar ese clítoris!. Empieza a engullir suavemente y siente
su reacción. Si ella puede soportarlo, comienza a mamar más
fuerte y si le gusta sórbela con más ímpetu aún.
Acompásate con ella. Si levanta la pelvis en el aire con la
tensión del orgasmo viniendo, muévete con ella, ¡no
pelees!. Espera y mantén la tórrida boca en su clítoris.
Repito: ¡No la dejes escapar! Esto es lo que te estará
más o menos diciendo: "¡Así, así,
así, así!", Ó rogando: "¡Más,
más, más, más!", Ó exclamando: "¡Ay
Dios mío, ay Dios mío!", Ó delirando: "¡Me
muero, me muero!", U ordenando: "¡No pares!, ¡No
pares nunca!!!" Y hay una razón para ello: aunque en los
labios mayores, labios menores, clítoris y mamas no se evidencian
modificaciones, en la vagina se producen contracciones de la plataforma
orgásmica con una frecuencia de 0.8 segundos y entre un número
de 5 a 12, la frecuencia e intensidad van en aumento a medida que
progresa el orgasmo y en el útero se producen fuertes palpitaciones
que se inician en el fondo de su vientre, más atrás
de las Trompas de Falopio, y cuya intensidad es acorde a la intensidad
del éxtasis. El enrojecimiento sexual está en relación
directa a la intensidad de ese orgasmo, y la tensión muscular
pierde el control voluntario: hay meneos y sacudidas incontroladas
y espasmos de grupos musculares que hasta pueden llegar a los estremecimientos
convulsos. También se producen constricciones involuntarias
del esfínter anal en forma simultanea a las de la plataforma
orgásmica. ¡La frecuencia respiratoria puede llegar a
40 por minuto y la frecuencia cardiaca a 160-200 por minuto! La tensión
arterial aumenta entre 30-80 mm de Hg la sistólica y 20-40
la diastólica. Persevera para la consolidación de un
prolongado período orgásmico. Cuando empiece a decaer
del primer orgasmo, presiona la lengua contra el lado inferior del
clítoris dejando que tus labios cubran la parte superior. Mueve
la lengua hacia adentro y hacia afuera en sus meollos. Si tienes los
dedos adentro, revuélvelos también un poco, aunque lentamente,
pues todo es extremadamente sensible especialmente ahora. Si desplazas
tus tentáculos correctamente conseguirás elevarla a
múltiples orgasmos de esta manera. El último consejo
que te doy es: después de haberla llevado a la cúspide
del hedonismo con la boca, la lengua y dos dedos, hazla tu esclava
pegándole la mayor cogida que haya tenido nunca. Pero no en
la posición tradicional. No. Voltéala, que te dé
la espalda, bésale y luego alábale las nalgas dándole
unas firmes palmadas después de haberla recorrido con la reciedumbre
de tus manos desde sus pies, las pantorrillas y los muslos, lámele
la espalda, acaríciala en el cuello y detrás de las
orejas con tu pene. Revuélquense. Mímala. Agasájala.
Entonces, ambos tendidos de costado. Ella se colocará de espaldas
a ti, con los cuerpos amoldados, la mujer que pase su pierna externa
flexionada sobre tu cadera y, abriendo la puerta al placer, la penetras
desde atrás haciendo palanca con la pierna de ella. Los secretos
y las cosas ricas que le vas a decir, van propiciarle a tu compañera,
por la cercanía de su oreja, el acto libidinoso perfecto para
elevarla de nuevo el máximo de placer. La penetración
llega hasta la mitad del camino, por lo que el goce viene de la mano
de ella misma masturbándose a su antojo y desesperación
con del deseo de que se haga más profunda la ensartada y estalle
en el orgasmo más excitante. Y luego no la dejes sola precisamente
después que eyacules. Un hombre puede marcharse e irse a dormir
sin sentir remordimiento, sin ningún sentido de perdida. Pero
una mujer, por su propia naturaleza tan especial, requiere de la ternura
y dedicación de su amante en los primeros momentos después
del sexo. Exteriorízale tus sensaciones y disípale cualquier
duda acerca de su feminidad, de ser sexualmente incompleta o incapaz.
Acaríciale sus pechos y todo su cuerpo con delicadeza y continúa
haciéndole el amor suavemente, llenándola de diminutos
besitos por doquier, hasta que se haya calmado. Que no crea que no
ha sido querida, ratifícale que todo ha de continuar más
y más, y que todo se repetirá interminablemente. Y es
allí cuando los labios mayores empiezan a retornar a su espesor
y posición habituales, desapareciendo la vaso dilatación.
Los labios menores vuelven a su color (rosa pálido) y tamaño
normales. El clítoris regresa a su posición habitual
y más lentamente desaparece la tumescencia. En la vagina se
disipa la plataforma orgásmica, reaparece su color usual y
se produce la relajación de sus paredes. El útero desciende
a su posición en la pelvis, el cuello se sumerge en el lago
seminal que le dejaste y el orificio cervical externo se dilata durante
unos 20-30 minutos. En las tetas concluye la erección del pezón
y la prominencia areolar, pero el tamaño mamario y la vaso
congestión venosa se van más lentamente. El enrojecimiento
sexual se desvanece en sentido inverso a su aparición. La tensión
muscular, la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y la
frecuencia respiratoria vuelven a la normalidad. Quedando ambos mojados
con una extensa capa de sudor (perspiración) en relación
directa con el grado de actividad física y del placer alcanzado.
El sexo oral puede ser la más excitante experiencia sexual
que puedas tener. Pero más es lo que tu hagas. Tómate
tu tiempo, practica muy a menudo, presta atención a las señales
de tu amante y sobre todo, diviértete. Espero que te sean útiles
mis consejos y explicaciones. Te recuerdo aquel proverbio oriental
que dice: "Nacimos chupando y chupando moriremos". Un afectuoso
abrazo, tu hermano.