RELATOS EROTICOS
•
Relatos
• Cuentos
XXX • Literatura
erotica • Narraciones
• Cuentos
porno • Historias
de sexo
Aqui
se hace el amor a las diez
Hay
que estar temprano en la casa.
Georfido en su época de soltero, como era simpático,
de carácter agradable y un buen conversador, siempre salía
de rumba con amigos y amigas y en muchas de esas ocasiones eran dos
o tres días que la pasaban de juerga. Vestía siempre
a la moda por que tenía un buen trabajo y podía costeárselo
y escuchaba la música de la época también. Todo
un play boy.
Pero Georfido en medio de todo ese montón de cosas, tenía
su novia también. Y a pesar que llevaba su noviazgo normalmente
seguía disfrutando de las salidas y los paseos en compañía
de sus amigos. Hasta que le llego el día de casarse, cosa que
hizo disfrutando a plenitud con sus amigos y familiares. Luego compró
un apartamento cerca del sector donde vivió y su novia también.
Pero las cosas cambiaron con las rumbas de las que disfrutaba y con
sus amigos también. La primera noche que volvió a salir
con los amigos, después de haber finalizado su luna de miel
y de tener ya varios días instalados en su nuevo apartamento.
Llego hasta la taguarita en donde por costumbre se tomaba su cervezas
pero ya cuando eran las ocho de la noche empezó a mirar con
insistencia el reloj de pulsera que tenía. Seguía tomando
cerveza y jugando al dominó pero con insistencia miraba su
reloj.
A las diez en punto de la noche se levantó de la silla donde
estaba jugando, le preguntó al mesonero cuanto se debía
en el consumo, sacó dinero de su cartera, lo dejo encima de
la mesa, se despidió de sus amigos y se marcho a su apartamento.
Los amigos no dijeron nada, se miraron unos a otros pero quisieron
entender que era una situación normal para un recién
casado.
El sábado siguiente Georfido se volvió a reunir con
sus amigos en el mismo sitio, a tomarse unas cervezas y a jugar al
dominó. A las diez en punto realizó el mismo ritual,
pidió la cuenta, saco dinero de su cartera pago el consumo
y se despidió de sus amigos hasta una nueva oportunidad.
Esta situación se presentaba una y otra vez. Inicialmente sus
amigos alegaban que era debido a que estaba recién casado y
tenía que irse temprano para seguir disfrutando de su luna
de miel. Pero Ya hacia un año que se seguía presentando
esta situación y los amigos ya extrañados no podían
creer que todavía era la luna de miel, hasta que un día
Pedro, un gran amigo de Georfido en confianza le preguntó:
-Georfido, hay algo que a mi y al resto de tus amigos nos causa extrañeza.
¿Qué será eso?- contestó Georfido
-Tú sigues siendo un buen amigo de todos nosotros, pero es
que existe algo que no esta claro, que no entendemos ese comportamiento.
Cuando tú estabas soltero y salías, eso eran dos o tres
días de rumba, pero desde que te casaste y te reúnes
de nuevo con nosotros te vas a las diez en punto para tu apartamento.
No es a las nueve ni a las once, es a las diez en punto.¿Se
puede saber por que tiene que ser a las diez?
-¡Claro que ese puede saber!- contestó Georfido -¡si
para eso son mis panas!. Bueno, resulta que Maria, mi esposa, es de
un carácter muy recio, muy tajante en sus decisiones, y el
día que nos casamos la primera condición que me puso
fue la siguiente: ella me dijo, ve Georfido, sabed y entended que
en esta casa se va a culiar a las once de la noche ¡ estéis
o no estéis vos !!!!.